Tras los Pasos de Gardel

Aunque hay controversias sobre su lugar de nacimiento, no hay dudas de que para Carlos Gardel no hubo ningún lugar en el mundo mas querido que Buenos Aires. Por eso, un modo alternativo de caminar la ciudad puede ser a través de sus pasos, siguiendo un circuito que depara valiosa información acerca de la historia de vida del Zorzal Criollo. De los hechos documentados a las verdades míticas, un panorama que acerca al contexto de la época y a la construcción de la leyenda.

La primera parada es el Café Tortoni (Avenida de Mayo 825), bar notable, el mas antiguo de Buenos Aires (data de 1858) y paradigma del porteño de ley. Punto de encuentro de la bohemia de la época, lo frecuentaban artistas, hombres de letras como Jorge Luis Borges y también compadritos.  Cuentan que uno de los parroquianos infaltables era el propio Gardel, quien solía tomar un vermú acodado en la barra, mientras contaba anécdotas y animaba la tertulia con alguna canción.

Otra “fija” del itinerario gardeliano es el Hipódromo Argentino, ubicado en Avenida de Libertador 4101, ejemplo arquitectónico de la belle époque en Buenos Aires. Gardel era un fiel asistente al palacio del turf. La intima fascinación que tenia el músico con “los burros” lo motivo a tener su propio caballo, Lunático, habitualmente montado por Irineo Leguizamo, una cabeza que, si bien tuvo varios desengaños, también muchas alegrías.

El recorrido continua el Palais de Glace, ubicado en Posadas 1725.  Los años veinte fueron la época de oro de este edificio, en donde la juventud le sacaba viruta al piso mientras tocaban importantes orquestas. Como buen bon vivant, Gardel era habitué. Una noche, a la salida de la milonga, fue herido de bala, según cuenta la leyenda, por defender en una reyerta un amigo. Desde entonces, nunca dejo de cantar con un proyectil alojado en el pulmón izquierdo.

Los pasos siguen prestos en el Luna Park, ubicado en Bouchard 465, epicentro de hechos significativos de la historia nacional. Allí, en el mismo sitio donde las orquestas de Francisco Canaro, Anibal Troilo, Osvaldo Pugliese y tantos otros musicalizaron bailes, se despidieron los restos de Gardel.

La tumba de Gardel esta en el cementerio de la Chacarita (Guzmán 730). Al pie de su tumba se levanta una escultura en bronce en tamaño natural, cuya mano derecha, de acuerdo con la tradición, siempre sostiene un cigarrillo encendido, mientras que en la izquierda asoma un ramo de claveles.

Por ultimo, se puede ir hasta el Museo Casa Carlos Gardel, ubicado en Jean Jaures 735. El morocho del Abasto volvió al barrio que lo vio crecer a través de un museo que se levanto en la ultima casa en la que vivió en Buenos Aires. En esta típica construcción de principios de siglo, pueden verse documentos, fotografías y objetos de todo tipo que retratan el universo del cantante.

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