Las Termas de Reyes en Jujuy, Argentina

Emprendimos viaje al noroeste de Argentina para experimentar una parte completamente distinta del país, dada que la vigencia de los asentamientos precolombinos y la marca de los conquistadores es mas evidente aquí que en ningún otro lado del territorio. Volamos a San Salvador de Jujuy con la intención de explorar la provincia por un par de días y luego seguir al sur camino a Salta. Contratamos el alojamiento en el Hotel Spa Termas de Reyes, y como nos quedamos tres noches nos dieron el transfer desde el aeropuerto al hotel sin costo.

El conductor del hotel nos dio un pequeño city tour por los lugares históricos de San Salvador de Jujuy antes de llevarnos al hotel. Nos compartió valiosa información del lugar tanto como la de la historia del hotel. El lugar donde esta ubicado el hotel es espectacular, posado sobre el costado de la montaña  que termina en una profunda quebrada por donde pasa el río. El nombre Termas de Reyes hace alusión a las aguas termales que eran consideradas sagradas por los Incas, tanto que su emperador conducía peregrinajes para bañarse en estas aguas curativas.

Nos enteramos que el Resort fue construído inicialmente como un Spa de Salud allá por la década de 1940 y Eva Perón lo convirtió en un sanatorio infantil donde ocasionalmente iba a dar clases. El dueño actual del hotel es hijo de uno de los empleados originarios, que era chofer, y creció en este lugar. A esta altura, nos dimos cuenta que el conductor no era un empleado sino el dueño del hotel mismo, quien amasó su fortuna en la industria del transporte y un buen día cuando el gobierno vendía el hotel por un muy bajo precio, no dudo en comprarlo y renovarlo. Su pasatiempo ahora es escaparse de su oficina de vez en cuando y conducir a sus huéspedes como un humilde chofer, tal como hacia su padre.

Una vez arribados, nos dio la bienvenida el staff del hotel, todos muy amables y serviciales. Nos condujeron en un tour por el hotel mientras nuestro equipaje era llevado a la habitación. La misma tenía una vista espectacular de la quebrada y la cama era sumamente cómoda (soy muy exquisita con las camas ya que tengo problemas de espalda). El agua caliente del baño viene directamente de las napas termales por lo que no se debe ingerir, a diferencia del agua fría que si era potable. Rápidamente nos pusimos las batas proporcionadas y partimos rumbo al spa.

La primera impresión fue la de estar inmerso en una película de James Bond. El spa se encuentra directamente debajo del lobby del hotel, y fue construido alrededor de la montaña, por lo que las vistas son panorámicas. El acceso libre al spa incluía todas las facilidades, como baños termales privados con vista a la quebrada, sauna y gimnasio completamente equipado.

Lo más destacable de toda la increíble experiencia fue flotar en la pileta termal exterior, disfrutando los aromas a hierbas silvestres y pinos que provenían del montañoso alrededor. En el tercer día de nuestra estadía, nubes lluviosas abrazaron el hotel mientras nosotros nadamos en la pileta climatizada y aquellas pequeñas frías gotitas nos acariciaban el rostro, una experiencia inolvidable.

El restaurante superó nuestras expectativas tanto en precio como en calidad. Nos quedamos cuatro noches en el hotel por lo que entre los dos probamos casi todos los platos y todos fueron de nuestro agrado: Empanadas de carne y queso, Tamales regionales, Humitas regionales dulces, Sorrentinos de queso de cabra y quinua salteados en concasse de tomate y verdeo, Ensalada Reyes de tomate, queso de cabra, papas y aceitunas verdes,  Lomo a la pimienta con papines, Espárragos y zanahorias al vapor, Capeletis de panceta y puerros con salsa 4 quesos.  Lo que mas disfrutamos fue el filete (o bife) con salsa de pimienta y las humitas (plato regional). Tomamos delicioso vino blanco  Torrontés por el módico precio de USD 10 la botella. La variedad Torrontés proviene de la ciudad de Cafayate en la provincia vecina de Salta, la cual tuvimos la suerte de visitar unos días más tarde. El servicio en el restaurante fue excelente, hasta quizás demasiado bueno. El camarero aparecía mágicamente a servirnos bebida cada vez que nuestros vasos se encontraban medio vacíos. Es solo que no estoy acostumbrada a tener alguien que me llene el vaso.

Durante nuestra estadía hicimos dos excursiones, ambas provistas por el hotel; una a las Salinas Grandes, y otra a la Quebrada de Humahuaca. En ambos casos partimos alrededor de las 9 AM y volvimos a eso de las 6 PM, con tiempo de sobra para disfrutar del spa que esta abierto hasta las 9 PM todos los días.

Concluyendo fue una experiencia increíble además de muy conveniente económicamente. Nos gustó tanto que terminamos quedándonos un día más. Sin dudas volvería a ir y lo recomendé a todos mis amigos.

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